jueves, 14 de abril de 2011

Yo, ya no soy yo, tan sólo una sombra deambulando sin rumbo fijo. ¿Cómo ponerte metas si hay tantos obstáculos en el camino? ¿cómo seguir unos ideales y unos sueños cuando se desvanecen ante tus ojos por arte de magia?
Ahora sí que me ecuentro perdida, porque es cierto que una cosa es lo que te digan y otra bien distinta, que hagas lo que tú creas mejor para ti, pero si en realidad ¿ya no sabes qué es lo mejor? si eso que te hacía feliz resulta que ya no es tan bueno, que luchas por un futuro incierto, que no tienes nada a lo que agarrarte? Hoy en día ya no  puedes arriesgar, porque estás inmersa en un mundo de convencionalismos, donde estás movida por el dinero y no por amor.
Mi padre dice que los trenes sólo pasan una vez en la vida, ¡que me lo diga a mi!
Y mi madre, que en cosas de salud, el dinero, no importa, y se paga lo que se tenga que pagar... y en mi caso, ¿qué precio debo pagar para no perder mi corazón?
Tenía una meta y ahora sólo me queda... "nada", bueno miento, me queda la sensación de haber perdido o más bien de haberme dejado ganar, la sensación de tristeza y abatimiento... sólo necesitaría una señal, una llamada, un mensaje para saber que estoy luchando por alguien y no por algo incierto que no me permite ponerme el mundo por montera.
Cómo saber si es él, si es por el que verdaderemente tengo que luchar, he sido la chica que siempre pierde, ¿por qué tendría que ganar en esta ocasión? Esta vez hay demasiadas cosas en juego pero...el amor más grande, como todos los grandes éxitos, conlleva los mayores riesgos.